Derecho

4 de marzo de 2024

Claves para una recuperación económica exitosa

Por: Juan Camilo Villar Otálora.

Recientemente el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) presentó los resultados del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2023 donde el crecimiento registrado por la actividad económica frente a 2022 fue, tan solo, de 0,6%. El dato, muy por debajo al que los analistas esperaban, no solamente revive la idea de una recesión económica, sino que pone de manifiesto el papel que el Gobierno Nacional debe desempeñar a efectos de incentivar la reactivación.

Lo anterior se justifica, principalmente, por dos razones: (i) al analizar la relación entre el crecimiento del PIB (0,6%) y la inflación en 2023 (9,28%), la economía ha entrado en una situación de estanflación[1]; y, (ii) al excluir del análisis la contribución realizada por el sector de administración pública y defensa, la tasa de crecimiento del PIB de 2023 fue de 0,0%, lo que indica que el sector privado padece un estancamiento crónico reflejado en la actual dinámica económica.

En ese sentido, y partiendo de que el crecimiento es una condición necesaria para el desarrollo, el Gobierno Nacional es el llamado a implementar una serie de medidas de choque de índole transitorio y permanente para revertir el escenario actual. Para el caso, garantizar certeza, estabilidad y respeto por las reglas de juego macroeconómicas es fundamental, así como diseñar y ejecutar un plan de reactivación económica donde el sector privado juegue un rol principal, es determinante.

Frente al primer caso, las actuales condiciones macroeconómicas y decisiones políticas han desincentivado las dinámicas de inversión al punto que, para 2023, esta variable como proporción del PIB fue de 12,8% registrando una caída de 24,8% frente a 2022. Al respecto, es pertinente mencionar que este indicador cuantifica la fracción del PIB destinada a incrementar la capacidad productiva por lo que, una relación baja genera problemas de crecimiento sostenido en el corto plazo.

La explicación a la significativa caída de la inversión se fundamenta en que, más allá de las condiciones macroeconómicas propias del ciclo económico, las firmas no ven garantía alguna para dirigir su capital a una economía donde los anuncios y juicios políticos, derivan en escenarios con altos grados de incertidumbre. Aunado a lo anterior, se debe destacar el pobre nivel de ejecución presupuestal que, para 2023, fue el más bajo en una década.

Así las cosas, en aras de reducir el nivel de incertidumbre y retomar la senda óptima del crecimiento, es necesario que el Gobierno Nacional garantice la estabilidad institucional la cual se fundamenta en la solidez y continuidad ministerial y tecnócrata, y en el cumplimiento de las metas fiscales. De forma paralela, teniendo en cuenta los altos costos que como proporción del PIB ostentan las reformas que cursan actualmente en el legislativo y su impacto en las finanzas públicas de largo plazo, su retiro conduciría a un restablecimiento progresivo de la certidumbre económica.

Respecto al segundo caso, el dato de crecimiento de 2023 se explica por la contracción experimentada y mantenida en el tiempo de los sectores de construcción (-4,2%), industrias manufactureras (3,5%) y comercio (-2,8%). Los datos evidenciados para estos sectores económicos van más allá de un ajuste cíclico normalizado; sino que son producto de la incertidumbre, el riesgo y la división existente entre el Gobierno Nacional y el sector privado.

En ese orden de ideas, se hace necesario que el Gobierno Nacional brinde las condiciones adecuadas para que el sector privado, como eje esencial en la generación de empleo y producción de bienes y servicios, tenga los incentivos suficientes para dinamizar el proceso económico. Entonces el trabajo coordinado entre estos dos agentes económicos es primordial a efectos de garantizar la inversión privada y la ejecución eficiente de la inversión pública.

Varios ejemplos de lo anterior ya se han implementado en Colombia. Los más recientes se situan en los años 2013 y 2015 con las dos versiones del Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo (PIPE), mientras que en el año 2021 se puso en marcha el pan de reactivación postpandemia llamado Nuevo Compromiso por el Futuro de Colombia. En estos tres casos, el patrón común se resume en una serie de medidas de choque adoptadas las cuales fueron, en su gran mayoría, sugeridas por los gremios.

En la misma dirección, urge la implementación de una política económica contracíclica para, además de restablecer los niveles de crecimiento, lograr su sostenibilidad en el tiempo. Teniendo en cuenta la fase actual del ciclo económico y con el fin de evitar una recesión generalizada, el deber ser consiste en implementar políticas monetarias y fiscales expansivas, vía reducción de tasas de interés y expansión del gasto público productivo, para impulsar la inversión, el crecimiento potencial y reducir el desempleo.


[1] La estanflación se define como un periodo económico en el que se combinan dos fenómenos que normalmente no son compatibles. En ese sentido, este fenómeno es un escenario en el que coexisten un estancamiento económico y una alta inflación. Es decir, la economía experimenta una recesión, pero los precios suben.