9 de septiembre de 2025
IA y mercado de trabajo en Colombia: ¿Amenaza o motor de oportunidades?
Por: Juan Camilo Villar Otálora
Desde hace un par de años, la Inteligencia Artificial (IA) pasó de ser un tema de ciencia ficción a convertirse en parte de la vida cotidiana. Hoy utilizamos las herramientas disponibles para la realización de diversas actividades cotidianas como redactar textos, analizar datos, recomendar productos y hasta apoyar diagnósticos médicos. La rapidez de su expansión ha generado entusiasmo y preocupación pues muchos se preguntan ¿Qué pasará con el empleo? ¿Cuántos trabajos desaparecerán y cuántos nuevos se crearán?
Estimaciones internacionales, aunque heterogéneas, coinciden en que el impacto será relevante. Algunos cálculos señalan que en economías avanzadas casi la mitad de los empleos podrían estar en riesgo de ser sustituidos por la IA, mientras otros estudios, más detallados, reducen esta cifra a 10%. En promedio, se estima que cerca del 14% de los trabajos podrían desaparecer y otro tercio sufrir importantes transformaciones. A nivel global, hasta un 40% de los empleos podría verse afectado en el corto plazo. Para América Latina, las proyecciones sugieren que una quinta parte de los empleos formales están expuestos, especialmente aquellos asociados con los sectores de manufacturas, transporte, comercio y servicios.
Lo cierto es que el impacto de la IA se centrará sobre todo en tareas rutinarias como el procesamiento de información básica, la digitación de datos o en la ejecución de labores repetitivas en fábricas y oficinas. Lo anterior pone en riesgo muchos empleos intermedios que son los que históricamente han sostenido a la clase media. Sin embargo, también abrirá oportunidades. La IA complementa y potencia tareas más complejas que requieren análisis, creatividad o interacción humana. Asimismo, impulsa la aparición de nuevos empleos en campos como el diseño de sistemas, la gestión de datos o la supervisión de algoritmos, los cuales suelen exigir mayor nivel educativo y competencias digitales avanzadas.
En Colombia, estas transformaciones se dan en medio de un mercado de trabajo caracterizado por diversos contrastes. Según el DANE, para julio de 2025 se registró la cifra más baja de desocupación en varios años (8,8%). Sin embargo, más de la mitad de los trabajadores (54,8%) opera bajo la informalidad. Aunado a lo anterior, de los 766.000 nuevos empleos creados durante el último año, la mitad han sido bajo la figura del cuentapropismo, es decir, sin un contrato estable, ni protección social. A esto se suma la persistente brecha de género en la que, mientras el desempleo masculino fue de 7,1%, el femenino cerró en 11,1%.
Quizás la mayor vulnerabilidad del país frente a la IA se concentra en el bajo nivel educativo. La mayoría de trabajadores solo tiene básica primaria, secundaria o media. Entre quienes cuentan únicamente con la primaria, más del 80% trabaja en actividades informales. En contraste, entre quienes tienen educación universitaria o un posgrado, su participación en la informalidad cae a menos del 30%. Lo anterior significa que una gran proporción de los trabajadores colombianos está atrapada en empleos rutinarios y poco complejos, aquellos que justamente son los más sensibles a ser sustituidos por la IA. En otros términos, el riesgo no radica solo en la llegada de nuevas tecnologías, sino en la fragilidad del capital humano que caracteriza a la fuerza de trabajo del país.
Colombia necesita actuar en varias direcciones. La primera es invertir en educación y formación continua para que los trabajadores puedan mejorar sus habilidades a lo largo de su vida laboral. La segunda es modernizar la protección social incluyendo seguros de desempleo más amplios y portabilidad de beneficios. La tercera consiste en revisar la tributación pues si cada vez más rentas se concentran en capital tecnológico, el sistema fiscal debe encontrar la forma de redistribuir sin frenar la innovación. Por último, es necesario regular el uso de la IA en ambientes laborales, garantizando transparencia, equidad y derechos frente a decisiones tomadas por sistemas automatizados.
En síntesis, la IA está transformando rápidamente el mercado de trabajo y el país no es la excepción. El desenlace de esta historia dependerá de las decisiones que se tomen hoy. No acompañar el avance tecnológico con inversiones en educación y protección social, profundizará las desigualdades y dejará a millones de colombianos atrapados en la informalidad. Por el contrario, si se aprovecha la coyuntura del momento para modernizar nuestro sistema educativo, fortalecer los sistemas de protección social y regular de una manera efectiva, la IA puede constituirse como esa herramienta que permita dar un salto hacia un mercado de trabajo más productivo, inclusivo y competitivo.